Cuando quieres ir más rápido y no puedes

«En anteriores capítulos… 

Rafa se rompió un tendón cuadricipital haciendo el bobo en un césped fatal. Operación mediante, ahora tiene una recuperación de 6 meses por delante, para volver a andar de forma elegante». 

El otro día salí a hacer unos recados. Andando.

Si, desde hace semanas que ando con regularidad. Y sin rodillera telescópica (no se lo digas a mi médico, pero creo que eso hace que te recuperes peor y más lento, además de adquirir malas costumbres).

Salvo porque parezco un pirata cocainómano con pata de palo y voy a una velocidad de 0,05 km/h… todo Ok.

Entonces di la vuelta a una esquina y justo coincidió que al lado mía pasaba una abuelita con un andador de estos que se convierte en asiento.

Seguí andando.

La abuelita y su andador también.

Seguí andando.

La abuelita y su andador también.

Seguí andando.

La abuelita y su andador también.

Seguí andando.

La abuelita y su andador también…

… A LA MISMA VELOCIDAD QUE YO.

O sea, que no había huevos de adelantar a la abuelita.

No podía andar más rápido que una abuelita con andador.

Y por alguna extraña coincidencia del universo… ella parecía dirigirse al mismo lugar, justo por el mismo camino.

Fue un trayecto duro para mi ego.

Yo que me jactaba de andar ultra rápido por la calle. Que no soportaba caminar en paralelo a desconocidos. Que dejaba a todo el mundo atrás.

YO.

¿Y por qué te cuento esta chorrada?

Pues porque esta semana he ido dos días a mi panadería favorita.

Bueno, o al menos lo he intentado. Ahora te digo por qué.

Es una panadería de barrio que vuela bajo a nivel de marca y no darías ni 2 duros por ella.

Pero venden lo que no está escrito.

Aceptan reservas solo vía Instagram (ni membership site ni hostias).

Debe ser la panadería pequeña de barrio que más vende de Málaga. Solo por detrás de otras que ya son franquicia.

Entonces les llevo observando AÑOS.

Y cuando el otro día fui a comprar andando con mi pata de palo…

Había una cola que daba la vuelta a la esquina.

Y como tardo tanto en llegar con mi super ultra velocidad coja capaz de rivalizar con abuelitas que usan andador…

Me tuve que ir sin comprar.

No me daba tiempo a esperar la cola si quería llegar a tiempo de recoger a mi hija de su sesión.

SEGUNDO INTENTO.

Al día siguiente (hoy).

Misma historia.

Voy andando desde donde aparcamos el coche a velocidad de crucero hundido por iceberg.

Cuando llego a la panadería hay menos cola que el día anterior… pero aún así casi llega a la esquina.

PERO VAMOS A VER NO HABÍAIS COMPRADO YA TODOS PAN AYER??

DEJADME COMPRAR A MI HOY!!

QUE SOY UN POBRE LISIADO!!

Pues no.

Otra vez me fui sin comprar.

En condiciones normales jamás habría vuelto a ese comercio pero es que ya les conozco y, créeme, no puedes evitar comprar allí si es que llegas a tiempo.

Además te diría que «no sé como lo hacen,» pero es que…

… resulta que sé cómo lo hacen.

Suelen ser algunas de las cosas que —de no tenerlas claras— no te dejan ir más rápido aunque creas que las abuelitas con andador no son rivales para ti.

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