Me dicen que soy un estafador

En mi entorno no-emprendedor aún no tienen ni idea de lo que hago.

Algo de webs y tal.

Ahí ha quedado. Más o menos.

No es que me esfuerce mucho en explicarlo ya.

Entonces, hace cosa de unas semanas, de repente a la surcoreana que habita conmigo le dio por el brócoli.

Que si no sé qué de las defensas y un mejor desarrollo del cerebro y bla bla.

Se metió a tope en el mundo del brócoli.

Se pillo unos suplementos de brócoli en pastillas, un bote de medio kilo, pastillas para un año.

(El branding además, muy ingenioso: Brokkoli. Je)

Se hace batidos de brócoli con bananas y miel.

Y se lo endiña todo a la peque, claro, que los «sufre».

Yo, extrañado, le pregunté un día:

— ¿De dónde has sacado ahora tu pasión por el brócoli? ¿A qué viene?

— Leí en un sitio que es buenísimo porque tal y cual pascual.

— En un sitio, ¿qué sitio? A ver, enséñamelo.

(Un inciso: Yo no creo en los suplementos. Si el ser humano ha llegado hasta donde ha llegado no ha sido por tirar de suplementos. No digo que alguien que tenga deficiencias diagnosticadas de algún tipo de vitamina o yo que sé, no se pueda beneficiar de los suplementos. Pero en esto soy muy del bando salvaje, rollo fitness revolucionario, de Marcos Vazquez. Todo lo que necesitas está en los alimentos y tu cuerpo se apaña solo. Así que lo de los suplementos de Brokkoli no me hace mucha gracia)

— En este, mira.

(Me pasa en el móvil una landing escrita en inglés)

Le echo un vistazo a la landing, la leo por encima y…

… descubro que se trata ni más ni menos que de…

UN ADVERTORIAL.

Esto es, venta de un producto disfrazada de información divulgativa.

Puro copy de respuesta directa para un público con nivel de consciencia 1:

«No es consciente de que tiene un problema».

— No has descubierto nada, te han vendido un producto para un problema que no tenías.

— ¿Cómo?

— Que te han colado lo maravilloso que es el brócoli y esos suplementos. Pero estarías igual de bien sin ellos.

— ¿Cómo lo sabes?

— Pues porque a vender así es a lo que yo me dedico, es eso del «copyrighting» que siempre te digo. ¿Te acuerdas? ESO, ESO es lo que yo hago en mi negocio. Escribir cosas como esa y otras parecidas ¿Lo pillas ya al fin?

— ¿Eso es lo que haces? Entonces… ¡Eres un estafador!

— Errr… no… a ver… no es necesariamente malo… Es… Es… Marketing… Es… Una solución que… puede ser buena… pero… no siempre… O sí… no para todos… errr….

BAH.

Y ahí estamos, de vuelta en la casilla de salida.

Más estafador que ayer, pero menos que mañana.

Así que ni se te ocurra entrenar conmigo.

Los advertorials son peligrosos.

Este texto es peligroso.

Y ciertamente, mi newsletter no es para todo el mundo.

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(Pero al menos no te obligaré a comer brócoli)